El proyecto, coordinado técnicamente por Maslina, avanza hacia soluciones biotecnológicas que transformen subproductos agrícolas en probióticos sostenibles para la alimentación animal.
El proyecto nacional Olivebiome, coordinado técnicamente por la empresa cántabra Maslina, ha dado un nuevo paso decisivo en su desarrollo con la plena incorporación de AINIA, centro tecnológico de referencia en innovación agroalimentaria. La entidad ya trabaja a pleno rendimiento en los ensayos técnicos que permitirán validar y escalar las soluciones probióticas diseñadas en fases anteriores del proyecto.
Los avances más recientes se centran en el análisis comparativo de cultivos, pruebas de atomización y estudios sobre la granulometría de las materias primas utilizadas como base prebiótica. Estos trabajos resultan esenciales para determinar las condiciones más eficientes de producción y, en consecuencia, garantizar la viabilidad industrial de los futuros productos de Olivebiome.
Comparación de medios de cultivo: MRS y suero lácteo
En una primera línea de trabajo, AINIA está llevando a cabo cultivos paralelos utilizando medio MRS y suero lácteo. El objetivo es comprobar las diferencias en las curvas de crecimiento de los microorganismos probióticos y evaluar cuál de los dos medios ofrece un rendimiento más óptimo en términos de velocidad, estabilidad y densidad poblacional.
Esta comparación permitirá identificar las condiciones de cultivo más adecuadas para potenciar la actividad probiótica de las bacterias seleccionadas en fases previas del proyecto. El suero lácteo, al ser un subproducto de la industria láctea, ofrece además una vía interesante de economía circular al integrarse en procesos de valorización de residuos.
Ensayos de atomización: comportamiento del cocultivo durante el secado
Otra de las novedades destacadas es la primera prueba de atomización aplicada a un cocultivo de probióticos. Este ensayo busca evaluar el comportamiento de las bacterias durante el proceso de secado por atomización, tanto en presencia como en ausencia de carrier.
Los resultados preliminares apuntan a que el cocultivo mantiene un buen comportamiento, lo que abre la puerta a futuros desarrollos de productos comerciales que utilicen esta técnica. La atomización es un paso clave, ya que permite conservar las propiedades funcionales de los probióticos y facilitar su incorporación en piensos y otros formatos destinados a la alimentación animal.
Eficiencia técnica: la importancia de la granulometría
Un tercer bloque de resultados se refiere a la granulometría de la materia prima prebiótica. AINIA ha demostrado que el tamaño de molienda influye de manera determinante en la eficiencia del proceso de atomización.
Cuando la materia prima molida se emplea con un tamaño de partícula grueso, la concentración máxima de materia prima que se puede utilizar durante la fermentación para posteriormente pasar al proceso de atomización es de apenas un 2%. Sin embargo, al trabajar con una molienda de grano más fino, la concentración se podría incrementar de forma notable hasta llegar al 20%.
Este hallazgo es especialmente relevante desde el punto de vista técnico y económico: trabajar con granulometría baja no solo permite concentrar más el cultivo, sino que también reduce el volumen de secado necesario, lo que se traduce en menores costes de producción y mayor eficiencia industrial.
Un proyecto de referencia en biotecnología aplicada
Estos avances consolidan a Olivebiome como un proyecto de referencia en la aplicación de la biotecnología al sector agroalimentario. Con un consorcio multidisciplinar en el que participan empresas y centros de investigación punteros, la iniciativa tiene como objetivo principal desarrollar prebióticos y probióticos naturales a partir de subproductos agrícolas, en particular del olivar y de otras materias hortícolas.
La finalidad última es mejorar la salud intestinal de aves y porcino, reduciendo así la dependencia de antibióticos en la producción ganadera. Este enfoque responde a las prioridades marcadas por el Pacto Verde Europeo y la estrategia comunitaria “De la granja a la mesa”, que promueven una producción alimentaria más sostenible, segura y respetuosa con el medio ambiente.
Liderazgo de Maslina y papel de los socios
El proyecto está coordinado técnicamente por Maslina, empresa cántabra con más de 15 años de experiencia en la transformación de subproductos vegetales en extractos bioactivos. Su papel es clave en la coordinación del consorcio y en la transferencia de resultados hacia soluciones de aplicación real en la industria ganadera.
Además de Maslina y AINIA, Olivebiome cuenta con la participación de San Miguel Arcángel S.A., Lucta S.A., la Fundación Andaluza de Biotecnología (FABT), el Instituto de la Grasa-CSIC, Microomics Systems S.L. y el Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria (IRTA). Cada entidad aporta su experiencia en áreas como microbiología, nutrición animal, biotecnología y valorización de residuos.
Próximos pasos
Con los avances actuales, Olivebiome entra en una fase crucial para la validación industrial de sus desarrollos. En los próximos meses se intensificarán los ensayos de atomización a escala piloto, se optimizarán las condiciones de cultivo y se evaluará la estabilidad de los probióticos en diferentes formatos.
El objetivo es llegar al diseño de productos funcionales que puedan integrarse en la alimentación de animales de granja, contribuyendo así a una producción ganadera más eficiente, sostenible y en línea con las demandas sociales y medioambientales del presente.
Olivebiome demuestra que la biotecnología aplicada a los subproductos agrícolas no solo es posible, sino que puede convertirse en una herramienta transformadora para el futuro de la ganadería europea.